Su historia en el libro.
Dulcinea del Toboso no aparece nunca en el Quijote. Cuando alguien habla en su nombre, siempre es otra. Detrás está una labradora del pueblo de al lado a la que don Quijote convierte en princesa sin hablárselo. Y sin embargo ordena el libro entero: cada batalla se pelea en su nombre, cada decisión se toma pensando en si ella lo aprobaría. Es una voz que no habla y que aun así manda.
Una marca funciona igual. La voz no es un documento que alguien lee una vez: es el criterio invisible que decide si una frase se publica o se borra. Dulcinea es ese criterio, aplicado a cada pieza. Por eso el trabajo empieza siempre por el mismo sitio: cargar la voz antes de escribir la primera palabra.

Sancho
Hamete
Rocinante
Maese Pedro
Alarife
Mambrino
Merlín
Sansón
Aldonza