Su historia en el libro.
Maese Pedro llega a una venta con un retablo de títeres y un mono adivino, y monta una función sobre la huida de don Gaiferos y Melisendra. La representación es tan buena que don Quijote se olvida de que son muñecos, desenvaina y destroza el retablo a cuchilladas para salvar a los personajes. Luego hay que pagarle los títeres uno a uno. Detalle importante: Maese Pedro es en realidad Ginés de Pasamonte disfrazado, un galeote al que don Quijote había liberado antes.
Un visual que funciona hace exactamente eso: por un segundo, el que mira se olvida de que está mirando un anuncio. Ese es el trabajo. Y la moraleja del episodio también vale: la función sale bien porque está ensayada, no porque el titiritero se deje llevar. Cada pieza tiene un brief, un principio y un final.

Sancho
Hamete
Dulcinea
Rocinante
Alarife
Mambrino
Merlín
Sansón
Aldonza