Su historia en el libro.
Rocinante es el caballo de don Quijote, y el propio don Quijote tarda cuatro días en ponerle nombre porque le parece que un caballo así merece uno a la altura. El animal es viejo y está flaco. No gana ninguna carrera. Lo que hace es andar: cruza La Mancha entera, aguanta caídas, se levanta y sigue. Y más de una aventura empieza porque don Quijote le suelta las riendas y deja que el caballo escoja el camino.
El outbound se parece más a eso que a una campaña. No lo gana el mensaje brillante, lo gana quien sigue ahí en el mes cuatro. Rocinante hace el kilómetro aburrido: la lista, el seguimiento, el recordatorio a los tres meses. Y no promete trotes que no puede dar: una relación bien abierta vale más que diez cierres forzados.

Sancho
Hamete
Dulcinea
Maese Pedro
Alarife
Mambrino
Merlín
Sansón
Aldonza