Su historia en el libro.
Merlín aparece en la segunda parte del Quijote, de noche en el bosque, durante una cacería de unos duques. Sale de la oscuridad en un carro, anunciado como el sabio encantador, y pronuncia la profecía: Dulcinea quedará desencantada cuando Sancho se dé tres mil trescientos azotes. Todo es un montaje de los duques para reírse de ellos. La cifra es precisa hasta la unidad, y viene entera de una farsa. Sancho ni se la cree: la discute, la regatea y acaba azotando árboles.
Es la mejor advertencia posible para un agente de datos. Un número exacto suena a verdad aunque venga de una farsa, y en marketing se venden previsiones así todos los días. Sancho hizo lo correcto: preguntar de dónde sale la cifra. Por eso Merlín nunca da un número solo: da la pregunta, el método, el periodo y el rango. Si no puede trazar el dato hasta su fuente, lo llama estimación sin fuente verificada.

Sancho
Hamete
Dulcinea
Rocinante
Maese Pedro
Alarife
Mambrino
Sansón
Aldonza